2011-01-31

La marcha del millón. El pueblo egipcio mide fuerzas con el régimen.


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Una marejada de egipcios se vuelca otra vez hoy lunes, por sétimo día, sobre la histórica plaza de la Liberación en el Cairo.  La movilización se repite en las ciudades de Alejandría y Suez.  La movilización representa la continuación del desafío al toque de queda impuesto por el régimen de Mubarak para desmovilizar al formidable movimiento popular que opera en las calles y que ha tomado por sorpresa a los gobiernos del mundo, inclusive al sofisticado aparato de inteligencia de Israel.

Forzados por la formidable demostración fuerza popular que ha paralizado el estado policiaco impuesto por tres décadas en Egipto, los EEUU y países europeos piden al gobierno moderación en el tratamiento de los manifestantes, respeto a sus derechos humanos fundamentales- en especial el de expresión, de reunión y de petición de reparación de agravios- y la restitución de las comunicaciones.  Reclamos que suenan insinceros para quienes en Egipto han experimentado la persecución y la tortura a sabiendas de Washington.

El movimiento popular, de su parte exige la renucia del Presidente Mubarak, la derogación de la odiosa ley de emergencia en vigor desde el 1974 y  un gobierno de elección popular.  Las declaraciones de Casa Blanca, no obstante, han sido ambivalentes.  Al inicio de las protestas, tanto la jefa de la diplomacia, Hillary Clinton, como el vice-presidente Joe Biden manifestaron apoyo al gobierno, pero conforme se demostró la fuerza de las manifestaciones la línea de Casa Blanca se fue modificadon hasta insinuar que Mubarak debía renunciar y dar paso a un gobierno democrático.   Israel y Arabia Saudi, que junto a Egipto son los más importantes aliados de EEUU en la región,  han respondido en apoyo de Mubarak y, es probable, han obrado en el ánimo de Casa Blanca que vacila en su mensaje.  Analistas y políticos expresan la urgencia de que EEUU se coloque en el "lado correcto de la historia", según palabras del senador republicano John McCain.  El senador fue enfático en que no se puede permitir un episodio de plaza Tienamen en Egipto, tal vez reconociendo la responsabilidad de EEUU con el pueblo de un cercano aliado que recibe más de $1B en ayuda militar.  El Grupo de Egipto, un think tank de la Fundación Cargnegie, se expresa en lenguaje similar y esboza los puntos para la democratización de Egipto, entre éstos el anuncio de que Mubarak no volverá a ser candidato.

Mubarak, por su parte, no da señales de renuncia y limita los cambios a sustituir miembros de su gabinete con cuadros militares y paramilitares y a llenar la posición de vice-presidente, vacante hace treinta años, con el ex director de servicios de Inteligencia.  El gobierno de Obama se inquieta ante la resistencia de Mubarak.  Hoy el secretario de prensa Gibbs dice que lo que Egipto necesita (y Washigton espera ) no son nombramientos sino acciones.  El nuevo vice-presidente Omar Suleiman hace gestos de acercarse a la oposición, sin mucho éxito, sobre todo con los egipcios que lo identifican con el criminal bloqueo a Gaza y el programa de torturas y secuestros ilegales tras el 9/11.

La calle insiste que el gesto del régimen es muy poco muy tarde.  La vulnerabilidad y fuerza del movimiento popular están a la vez en su espontaneidad, en la flexibilidad y agilidad con que grupos autónomos de base coordinan las movilizaciones, en la falta de un centro de comando único.  Pero si el régimen resiste, el movimiento en la calle pierde momentum y se impone la negociación para la transición se corre el riesgo de que los diversos sectores no logren articular una representación de grupos y personalidades diversas como Kifaya, el 6 de Abril, los Hermanos Musulmanes, elBaradai y otros y que los cuadros del régimen resulten relativamente ileso y recuperen la confianza de Washington.  Evitar que el movimiento sea rendido por cansancio sin haber antes logrado la renuncia de Mubarak, símbolo de una era, es asunto de vida y muerte para los egipcios.  Por ello intentarán un golpe contundente que aseste el golpe final a la autocracia egipcia convocando a la huelga y a un millón de egipcios a marchar hasta el palacio presidencial hasta que Mubarak se rinda.

Egipto es uno de tantos países de la región que han padecido bajo régimenes autocráticos constituídos en estados policiacos violadores de derechos humanos y libertades esenciales.  La lista de estos regímenes incluye estados teocráticos y seculares, amigos unos y enemigos otros de Washington y  Occidente: Lybia, Arabia Saudí, Irán, Yemén, Argelia, Marruecos, Tunisia, Siria...   Tunisia se deshizo hace unos días de la familia corrupta que los gobernaba y sirvió de inspiración a Egipto que hoy electrifica al mundo que le observa mientras retiene el aliento.

2 comentarios:

David dijo...

http://www.wired.com/dangerroom/2011/01/your-weapons-are-on-cairos-streets-america/

Taking care of number one, como dijeron los de ITT allá para los 70.

antigonum cajan dijo...

AJOLA en mayusculas se diese en la cueva de ladrones entrampados en LARES algo asi, para terminar el SITIO DE LOS OCHOCIENTOS PESOS....