2008-12-07

Hemp, cáñamo, cannabis sativa, marihuana: una alternativa al petróleo...

...antes de que al petróleo lo convirtieran en la fuente de energía dominante.

“Radical changes from the revenue raising power of government would be converted into instruments for forcing acceptance of sudden new ideas of industrial and social reorganization.” (Andrew Mellon, 1937)



¿Por qué usamos acero y petróleo, por sus cualidades físico-químicas? No lo creo.  Los usamos porque son materiales susceptibles de control por el capital internacional.  Alrededor de estos "recursos estratéticos" se desarrolló el capitalismo financiero internacional y los imperios y las elites del siglo 20 y las visiones geoopolíticas del presente.

Hoy vivimos el segmento descendiente de la más reciente onda Kondratiev que fue impulsada por la tecnología de la informática. El capital tóxico actual se devalúa aceleradamente y se abre una ventana hacia las posibilidad de una economía más limpia para el planeta y, también, más democrática.  Lo de limpia no le molesta tanto a los monopolios, lo que les incomoda es lo de democrática. Si pudieran controlarla no tendrían problema con ésta.

En el pasado los grupos económicamente dominantes han forzado la exclusión y prohibición de materias primas de fácil acceso y difícil control exclusivo. El hemp (cáñamo, cannabis, marihuana). Hubo una época en que el hemp o cáñamo se usaba en gran cantidad de productos caseros e industriales y se le llegó a considerar un cultivo de grandes promesas para los agricultores, trabajadores y para las industrias de EEUU... eso hasta que el capital industrial-financiero lo declaró su enemigo.

Rudolf Diesel (1858-1913) anticipó el uso del hemp y otros aceites vegetales como combustible para vehículos de motor. Henry Ford, por su lado, vio, como muestra el vídeo, sus posiblilidades no sólo como combustible para autos, sino también como materia en la fabricación de los mismos.   Pero los motores motidos con aceite  de hemp o de cualquier aceite vegetal  no se prestaban al control de los pocos, puesto que cualquiera con par de cuerdas de terreno puede producir el hemp a costo relativamente bajo y sin patentes de misterios tecnológicos.   Esa perspectiva confligía con las inversiones en petróleo y en la industria maderera, ya que el hemp sustituye a la madera en la producción de pulpa para papel. Para eliminar la amenaza de una producción más democrática a base de hemp y aceites vegetales y beneficiar sus inversiones en el "escazo" e inaccesible petróleo, los intereses asociados a DuPont, Mellon Bank y los periódicos de Randolph Hearst, desarrollaron una campaña pública para desacreditar el hemp.  Dicha campaña consistió en una combinación de pseudociencia, racismo, xenofobia, carrerismo burocrático, corrupción congresional y periodismo amarillo.  Culminó exitosamente cuando en 1937 el Congreso legisló para convertir el cultivo del hemp en una actividad costosa y arriesgada y favoreció productos industriales de "alta" tecnología como el acero, la madera, el petróleo y sus derivados y otros que requerían de grandes inversiones y eran susceptibles al control de los grandes capitales.  La relación de los intereses financieros con el desarrollo de tecnologías que implicaban materiales controlados no fue coincidencia.  Por ejemplo, el Mellon Bank financiaba a las empresas de DuPont, mientras su propietario, Andrew Mellon, era Secretario del Tesoro.  Gracias a estas influencias, Mellon hizo que un familiar suyo, Harry Anslinger y autor de la ley contra la mariguana, fuese nombrado al puesto de primer director del Negociado de Narcóticos- el primer del zar de las drogas.  Anslinger ocupó el puesto durante  32 años.

La eliminación del cultivo de la mariguana estuvo asociada al surgimiento de la industria de sintéticos en los 1940 y de la industria químico-farmacéutica en los 1950.  Hasta entonces, el mundo dependió grandemente de productos accesibles y de fácil cultivo como el hemp (cáñamo) que se usaban como materias primas para la confección de alimentos, productos de tocador, medicinas, productos de construcción, papel, fibra industriales, ropa, pinturas y combustibles. La DuPont, que hizo una increíble fortuna como suplidor de pólvora durante la guerra civil de EEUU y fue el dueño original de General Motors, fue, también, el creador de las primeras fibras sintéticas comerciales (neoprene, goma sintética, polyester, nylon, Lucite, Teflon, lycra, Corian, etc.).  Su enorme influencia económica y política le permitió lograr que se proscribiera el cultivo del hemp.

A pesar de la campaña de los grandes capitales contra el hemp, este producto agrícola recuperó su importancia durante la Segunda Guerra Mundial cuando se hizo difícil el comercio internacional y el acceso a fuentes de petróleo.  De este época quedan testimonios de la importancia del hemp durante la guerra como "Hemp for Victory", filme de propaganda que promovía el gobierno federal para demostrar el cultivo del cannabis y estimular a los agricultores a suplir la demanda de las fuerzas armadas.  Después de la guerra a los prohibicionistas les tomó más de una década  para lograr la eliminación de la producción del hemp.  Pero desde el éxito de los prohibicionists en 1957, los productos sintéticos transformaron la economía y el estilo de vida alrededor del  mundo, propiciando también problemas de contaminación ambiental.  En 2002, un estudio de la Universidad de Massachussetts en Amherst encontró que DuPont y sus sintéticos fueron los principales responsables de la intoxicación y daño al ambiente natural.

Desde la prohibición del cultivo del hemp-cáñamo-cannabis, los gobiernos y sus afinidades han tejido una telaraña de mitos alrededor del cannabis para reinventarlo como amenaza a la salud individual y pública.  

La planta que sirve como droga medicinal o recreativa es una variedad de la especie y se le conoce como cannabis sativa indica. Aunque se trata de una especie particular y distinguible, la ley de EEUU no establece diferencia entre la variedad sicoactiva y otras variedades de usos son industriales y de otra índole económica.  El cultivo del hemp quedo prohibido, por décadas, en todos los países de la órbita occidental, pero desde los 1990 varios países industrializados o en desarrollo reiniciaron su cultivo, mediante la otorgación de licencias gubernamentales.  Actualmente Francia se encuentra a la vanguardia de los veinticinco países que hoy cultivan cáñamo o hemp.

En Alemania, la Mercedes Bens usa el cannabis sativa en la fabricación de paneles de automóviles. En Inglaterra el hemp se utiliza en lugar del cemento para la construcción de viviendas.  Con este propósito también se fabrican los bloques españoles marca Cannabric.

En años recientes, algunos estados de EEUU han descriminalizado el cultivo de la variedad industrial del cannabis sativa y han legislado para que se realicen estudios sobre su agricultura y para lograr cambios en la legislación federal.   Hawaii estableció, recientemente, la primera finca de cannabis en existencia desde la década de los 1950. El interés de los estados responde al éxito comercial mundial de la industria de productos que utilizan hemp. No obstante bajo la administración de Bush 43- asociado a los intereses petroleros- el DEA reforzó los esfuerzos para prohibir el uso de la variedad no sicoactiva, la que contiene sólo trazas de THC en alimentos (amino ácidos esenciales, omega-3, omega-6) y productos de tocador. Para hacerlo, Bush intentó usar como pretexto que su ingestión confundía las pruebas para detección del uso de la marihuana sicoactiva.  Afortunadamente, dicho intento fue derrotado en el 2005 y las ventas de los productos naturales con contenido de hemp o sus derivados han aumentado drásticamente. 

El hemp ha incursionado con éxito también en la industria de textiles y del diseño de modas. Ha regresado también como materia prima en la manufactura de papel como lo fue hace diez mil años en China.  No obstante, el hemp con el que se confeccionan estos productos tiene que ser importado de Canadá o de Europa, pues su cultivo sigue  proscrito en EEUU. El congresista Ron Paul (R- Texas) ha presentado, en dos ocasiones, un proyecto de ley para legalizar la agricultura del hemp. El intento del 2007 fue apoyado por otros nueve congresitas, todos demócratas, incluyendo a Dennis Kucinich (D- Ohio) y a Bernie Frank (D- Mass.).

Uno de los usos más prometedores del cáñamo es como biodiesel, idea que data de fines del siglo 19 cuando el Dr. Rudolf Diesel diseñó el primer motor capaz de moverse con combustible vegetal.  La idea  estrenó en la Feria de París del 1900 y para la ocasión se usó la variedad de aceite de maní.  Pareciera fantasía que se pueda eliminar el uso del pestilente y tóxico diesel por un combustible que quema limpio, es tan biodegradable como el azúcar, no contiene azufre, su transporte no conlleva los riesgos del petróleo, es menos tóxico que la sal de mesa y ¡se puede producir localmente en las cantidades deseadas!  AUN MAS, el biodiesel puede ser usado en motores diesel sin necesidad de alteraciones técnicas.

(Para una historia completa del cáñamo, hemp, cannabis sativa o marihuana vean este libro de Jack Herer: The Emperor Wears No Clothes. El autor ofrece parte aquí.)



3 comentarios:

Ivonne Acosta Lespier dijo...

¡Bravo Myrisa! Buenísimo post, informativo y documentado, como siempre. A mí me sorprende la reacción de mucha gente cuando digo eso mismo que tú, que la marihuana hace menos daño que el alcohol y sin embargo la han demonizado. Esa historia que publicas es otra prueba más de que este mundo nos lo han virado al revés los grandes intereses que controlan todo.

Myrisa dijo...

Ivonne, a esa gente hay que preguntarle cuántas muertes ocurren por causa del alcohol o por el tabaco y cuántas por uso de marihuana... de cuántas personas han escuchado que hayan muerto de una sobredosis de marihuana. Ninguna, porque no es posible. La prohibición de la marihuana es el caso más clásico de una propaganda exitosa para evitar la competencia de una materia prima de bajo costo y gran versatilidad que puede estar al alcance de muchos para la elaboración de productos alimentarios y de uso industrial. A la industria de bebidas alcohólicas tampoco le gustará la competencia de un producto de menor impacto a la salud y al bienestar general.

sin machete dijo...

Preferiria la cannavis en pipa, en casa, escuchando cidices, pasta o casetes con algun
hard liquor y algun chaser apropiado. Pero
asi era antes de joven, de viejo no tanto.